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Dos visitantes con estilos contrapuestos

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Obama recorrió las calles y saludó a la gente, mientras el secretismo marcó el día de Castro

CIUDAD DE PANAMÁ.- Ya se sabe. Barack Obama y Raúl Castro concentran la atención de esta cumbre, pero con estilos distintos. El norteamericano recorrió las calles, saludó a la sociedad civil y hasta se dio tiempo para sobrevolar en helicóptero el Canal de Panamá. Su agenda fue seguida con atención por los cientos de periodistas que se concentran en esta ciudad.

En contraste, Castro, que llegó aquí anteanoche y apenas minutos después que el líder norteamericano, pasó el primer día en secretismo, y su nutrida delegación estuvo concentrada en el hotel donde se aloja, con una espectacular vista a la bahía.

Durante la jornada, nadie supo cuál fue la agenda del presidente cubano. No se lo vio durante toda la mañana ni a la tarde. La expectativa era que apareciera anoche, en el cóctel y cena de bienvenida, en la llamada Ciudad Vieja.

Por la noche, la emisora cubana Radio Rebelde informó que Castro se había reunido nada menos que con el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Tom J. Donohue, conocido por su prédica liberal y su afinidad con los republicanos. No hubo otros detalles del encuentro.

Entre los que se mueven mucho está el ministro de Comercio cubano, Rodrigo Malmierca, el hombre que viajó a la cita regional en Panamá en busca de inversiones. El hotel es su cuartel. Nadie que no sea de la delegación puede acercarse en un radio de varios metros a su explanada de acceso. En caso de lograr trasponer la puerta, hay que pasar por un arco de seguridad.

En tanto, Obama se convirtió en estrella durante el día. “Queremos verlo pasar”, dijeron a LA NACION los numerosos curiosos que soportaron a pleno sol los 32 grados que decía el parte oficial -pero que parecían muchos más- para verlo pasar. “En una de ésas me puedo sacar una foto”, se ilusionó uno de ellos. Fue en vano: cuando no se movió en “La Bestia” -tal como se conoce a su auto blindado-, lo hizo en el Marine One, el helicóptero con el que sobrevoló el Canal.

Los panameños lo eligieron por popularidad. A la hora de las esperas, lo prefirieron más que al partido de fútbol que jugó el boliviano Evo Morales, que se calzó una camiseta con el número 10, o que al venezolano Nicolás Maduro, cuyos movimientos suelen ser precedidos por un infaltable coro de aplaudidores que enloquece apenas lo ve.

Obama llegó solo, sin su esposa, Michelle. Dejó su paso estampado en el libro de firmas del Canal. “Esta obra es testimonio de la visión y el ingenio del ser humano. El mundo agradece a Panamá su capacidad para administrarla en beneficio de la prosperidad de todos”, escribió.

Pasaron varias horas hasta que se conocieron esas líneas. Parece que Obama, zurdo, escribe con letra de médico. Tan sencilla, esa grafía fue lo único que costó descifrarle a lo largo de una jornada en la que, al menos en el ánimo, se portó como quienes sienten que se salieron con la suya.

Fuente:lanacion.com

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