Las estrellas reaccionaron… pero Jordan Spieth es intratable

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El texano saca cuatro golpes de ventaja a Rose, el segundo. Tiger, McIlroy y Mickelson hicieron su mejor vuelta. Sergio, -3.

Puño arriba y gesto de rabia. En tiempos pasados, esa siempre fue la señal de que Tiger Woods estaba on fire… Y ayer se volvió a ver en Augusta, cuando embocó un putt de ocho metros en el hoyo 13 de la tercera vuelta del Masters.

El Tigre marcó una buena ronda de 68 golpes en el caliente partido que le midió a Sergio García, para el que se recordó la vieja polémica del pollo frito. “Tarde o temprano esto tenía que suceder. Pero él y yo nos respetamos”, decía Sergio, que cerró en -3 y rondando el top-20.

Pero más allá del morbo, Tiger tuvo un inicio de día genial, con tres birdies en cuatro hoyos y llegó a su pico (-7) en el mencionado hoyo 13, el final de Amen Corner. Después su juego se tornó algo más gris y acabó en -6, con opciones remotas de dar guerra en el día final. “Tuve la oportunidad de hacer algo muy especial. Salí a morder”, reconocía Woods, que llegó el 111º del mundo y con dudas de si jugaría el Masters. Saldrá de Augusta muy reforzado: “Vine aquí en un momento muy bajo de mi carrera y estoy muy orgulloso de como ha salido todo”.

Un calco de la vuelta de Tiger hizo el número uno del mundo, Rory McIlroy (también en -6). El norirlandés sacó su mejor repertorio (subió hasta -8) hasta que en los tres últimos hoyos firmó dos bogeys. “Necesitaré para tener una oportunidad real un 61 o un 62. No estoy seguro de que eso suceda, pero vamos a ver”, desafió McIlroy, que tiene todos los grandes… salvo el Masters.

Y para cerrar el capítulo de estrellas hay que hablar de Phil Mickelson. El Zurdo de San Diego, con tres Masters en el zurrón, es el que más opciones reales tiene de amenazar al indomable Jordan Spieth. En los días finales de los majors Phil parece tener un mando teledirigido en la bola y la coloca a su antojo (hizo -11).

Tanto Tiger, McIlroy o Mickelson o incluso el duro inglés Justin Rose (-12), serían firmes candidatos a que Bubba Watson le pusiese hoy la Chaqueta Verde. Sin embargo, están muy lejos de un fenómeno de 21 años llamado Jordan Spieth, que convierte los veloces greenes de Augusta en un minigolf. En la tercera vuelta, el texano tuvo que trabajar. El resultado más alto que se ha visto jamás al final de un Masters es -18. Lo hizo Tiger en 1997, cuando ganó el Masters en 1997 con 21 años… la misma edad de Spieth, que sacará cuatro golpes de ventaja a Justin Rose, su compañero en el segundo partido estelar de su vida. El joven Jordan lleva dos de dos.

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