América entera presente en la Cumbre de Panamá

119920 800x600 crop 55289adc2d473La VII Cumbre de las Américas se inauguró ayer por la noche en el centro de convenciones Atlapa, con la familia completa: 35 jefes de Estado y de gobierno, entre ellos, Cuba, y con la sola ausencia justificada de Michelle Bachelet, representada por su canciller, Heraldo Muñoz.

Separada de la Organización de Estados Americanos (OEA) tres años después del triunfo de la revolución de Fidel Castro, la isla permaneció aislada del resto del continente, bajo el bloqueo económico impuesto por Washington, que cuestionó el régimen marxista leninista de la isla y condicionó las relaciones comerciales de La Habana y sus países aliados,

Fue el propio Marx quien escribió que los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado.

Hoy las crónicas reseñan tiempos peculiares. Citan nuevamente a los protagonistas: Estados Unidos, Cuba y Panamá como ocurrió en 1956, cuando se desarrollaba en la capital istmeña la reunión presidencial que convocó a 21 países de Latinoamérica, antes de marginar a la isla. Un cuadro que la coyuntura actual amerita recordar. John Lee Anderson lo recoge en su publicación de la biografía del camarada de Fidel, Ernesto ‘Che’ Guevara y en un pasaje particular relata que Castro, preso en México, acusó a la embajada estadounidense de ‘presionar’ a las autoridades mexicanas para frustrar su liberación. Washington -señala Anderson-, efectivamente había pedido a los mexicanos que retrasaran su puesta en libertad, no tanto por las preocupaciones que pudiera despertar Castro, sino por la necesidad de apaciguar a Batista quien había amenazado con boicotear la cumbre prevista para el 22 de julio en Panamá; los norteamericanos querían asegurarse de que no faltara nadie. Hace más de medio siglo, los Estados Unidos atinaban a mejorar sus relaciones con una Latinoamérica abandonada. Una política que renace. Se reconcilia con uno de sus archienemigos; Raúl Castro, hermano del comandante Fidel. Deja atrás un enfoque fracasado de aislamiento, de bloqueos económicos y de amenazas castrenses o terroristas, y desafía a la propia historia de la que hablaba Marx, ahora transformada en una nueva era en las relaciones Washington – Habana libre de batallas ideológicas. La connotación de este hecho se hizo presente en los discursos de todos los oradores en la ceremonia de inauguración que abrió con un mensaje del papa Francisco en voz del secretario del Vaticano, Pietro Parolin. Luego, el secretario general del organismo convocante, la OEA, José Miguel Insulza, que será relevado en mayo por el uruguayo Luis Almagro, resaltó los avances de la región, sin olvidar sus desafíos importantes: el proceso de paz de Colombia, la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y otros conflictos territoriales. El compromiso de la igualdad nos plantea problemas difíciles de resolver, dijo Insulza, pero la exclusión no está en el menú. Además de la pobreza, la inequidad, la marginación de poblaciones indígenas y la falta de oportunidades, temas en los que las Américas aún tiene una deuda pendiente con sus poblaciones, Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, mencionó que el narcotráfico sigue siendo una amenaza para la seguridad mundial.

Al anfitrión, Juan Carlos Varela, le tocó recordar la reunión de presidentes del 56. Y fue más atrás, al ponderar el sueño de Simón Bolívar, en el que el istmo sería algún día lo que Corinto para los griegos, ‘tierra de convergencias, facilitador de entendimientos’. Varela habló de la nueva etapa en las relaciones hemisféricas ‘basadas en el respeto de los diferentes gobiernos y enfocadas en los problemas que afectan a nuestra gentes’.

No olvidó el problema común del narcotráfico, y propuso el intercambio de información y el fortalecimiento de las instituciones para combatirlo.

Fuente:La Estrella de Panama

Más noticias

Muere Toto Riina, ex jefe supremo de Cosa Nostra, la mafia siciliana

Relacionado